Guía completa
Un caso que vemos a menudo
Llega una furgoneta diésel de un autónomo que hace cada semana la A-31 hasta Madrid y vuelve. Nos cuenta que en las rampas largas ya no mantiene la velocidad, que a veces se enciende el testigo de motor y que, si para y vuelve a arrancar, el problema desaparece un rato. Él sospecha del turbo y viene preparado para una mala noticia.
Lo primero es conectar la diagnosis. La centralita ha guardado un aviso de presión de sobrealimentación inferior a la esperada. Eso dice que falta presión, pero no dónde se pierde. El turbo puede estar fallando, sí, pero también puede estar soplando bien y perdiéndose el aire por el camino.
La prueba que lo aclara
Con el motor parado, cerramos el circuito de admisión y lo llenamos de aire a una presión controlada. En este caso, en menos de un minuto se oye el escape: un manguito de goma, el que baja del intercooler al colector, tiene una grieta en el pliegue que solo se abre cuando está caliente y bajo presión. Por eso el fallo aparecía en carretera y no en el taller.
Se cambia el manguito, se revisan las abrazaderas del resto del circuito y salimos a probar por la autovía. La presión sube a lo normal y la furgoneta vuelve a subir sin quejarse. El turbo no se ha tocado.
Cuando el problema sí es el intercooler
No siempre acaba tan bien. El intercooler va delante, detrás del paragolpes, y recibe todo lo que salta de la carretera. Las piedras y la gravilla le hacen pequeñas picaduras en las aletas y en los tubos, y con los años alguna atraviesa. También vemos tanques de plástico agrietados por la diferencia de temperatura entre las heladas de enero y el calor del verano manchego.
Si hay una fuga en el propio cuerpo, lo sensato es sustituirlo. Las reparaciones caseras con resinas o soldaduras rara vez aguantan la presión y los ciclos de calor.
El aceite que aparece dentro
Al desmontar, a veces sale aceite del intercooler. En un diésel con muchos kilómetros, algo de humedad aceitosa es normal: viene de la ventilación del cárter y del propio turbo. Cuando la cantidad es grande, hay que buscar el origen antes de limpiar, porque si el turbo tiene holgura o la ventilación no funciona, volverá a llenarse.
Qué puedes hacer tú
Poco, más allá de fijarte en los síntomas. Si notas que el coche se queda sin fuerza al subir o adelantar, o si oyes un soplido que antes no estaba, no esperes a que entre en modo de emergencia en mitad de un viaje. Una prueba de presión es rápida y te ahorra cambiar piezas a ciegas. Si quieres, pide cita aquí.
Aire-aire y aire-agua
La mayoría de turismos y furgonetas llevan un intercooler aire-aire: un radiador en el frontal que se enfría con el viento de la marcha. Es sencillo y, si no hay golpes, dura muchos años. Algunos motores más compactos usan un sistema aire-agua, con su propio circuito de líquido y una bomba eléctrica. Ahí, además de fugas de aire, hay que vigilar el nivel de ese circuito y el funcionamiento de la bomba, y la diagnosis cambia bastante. Antes de darte un presupuesto comprobamos cuál de los dos lleva tu coche.