Guía completa

El diferencial es una de esas piezas de las que nadie se acuerda hasta que suena. Y suena de una forma bastante reconocible si se sabe escuchar. Por eso esta ficha la organizamos por ruidos, que es como suele llegar el problema al taller.

Ruido por ruido

Un zumbido, casi un aullido, que aparece a cierta velocidad y crece con ella. Es el síntoma clásico de corona y piñón gastados o de un rodamiento interno. A menudo cambia de tono al pasar de acelerar a retener. En los trayectos largos y rectos de la llanura, a velocidad constante por la A-31, es cuando más se nota porque no hay otros ruidos que lo tapen.

Un golpe seco al soltar el gas o al volver a acelerar. Indica holgura: entre los dientes del engranaje, en la brida del piñón o en los soportes. En coches de propulsión y furgonetas es habitual.

Un crujido o un rascado solo al girar en curvas cerradas. Aquí hay dos sospechosos: los satélites del diferencial o las juntas homocinéticas. La prueba a baja velocidad en una rotonda o un aparcamiento ayuda a separarlos.

Ningún ruido, pero una mancha de aceite bajo el eje. Es un retén que pierde. Si se deja, el nivel baja y el desgaste se dispara. Es la reparación más sencilla si se coge a tiempo.

Delantero, trasero o central

En la mayoría de turismos de tracción delantera, el diferencial va dentro de la caja de cambios y comparte aceite con ella. En furgonetas grandes, pick-ups y coches de propulsión hay un diferencial trasero independiente, con su propio aceite. Los 4x4 tienen además uno central o un acoplamiento que reparte entre ejes. Cada caso se desmonta de forma distinta y por eso el alcance del trabajo cambia mucho de un coche a otro.

El trabajo en el campo pasa factura

En la provincia hay muchos vehículos que combinan carretera y caminos agrícolas: pick-ups, todoterrenos y furgonetas que van a fincas o a naves. Llevan carga, a veces remolque, y cruzan zonas con barro o agua. Eso exige más al diferencial y, si entra agua por el respiradero o por un retén cansado, el aceite se emulsiona y pierde capacidad de lubricar. Si usas el coche así, te recomendamos revisar el nivel y el aspecto del aceite con más frecuencia de lo que harías en un turismo.

Algo parecido ocurre con los coches que remolcan a menudo, o con las furgonetas cargadas que salen del polígono de Romica hacia Almansa o Hellín y hacen muchos kilómetros al día. El diferencial trabaja caliente y durante horas, y el aceite envejece antes. Un cambio a tiempo es mucho más sencillo que abrir el conjunto cuando ya suena.

Qué hacemos y qué decides tú

Primero escuchamos el ruido en marcha, después lo buscamos en el elevador. Si es aceite o un retén, el trabajo es corto. Si hay que abrir el diferencial, te explicamos lo que hemos visto y el alcance antes de seguir. El coste depende del modelo y del estado; pide presupuesto sin compromiso desde contacto.