Guía completa
Un caso que vemos a menudo
Un diésel con muchos kilómetros, de los que abundan por la provincia, entra porque «no tira». El conductor lo nota sobre todo subiendo con el coche cargado o al adelantar camiones por la A-31 camino de Villarrobledo. A veces el motor entra en modo de emergencia, se apaga, se vuelve a arrancar y parece que va bien un rato.
En la diagnosis no siempre aparece un código claro. Lo que sí vemos al leer en marcha es que el caudal de aire que mide el sensor queda claramente por debajo de lo que debería a esas vueltas y con esa carga. La centralita, fiándose de ese dato, inyecta menos gasóleo y el coche se queda sin fuerza.
Antes de culpar al sensor, abrimos la caja del filtro de aire. Filtro muy cargado de polvo, la junta de la tapa con un hueco y restos de tierra al otro lado. Parte de esa suciedad ha llegado al caudalímetro. Limpieza del sensor con el método adecuado, filtro nuevo, revisión de manguitos y la lectura vuelve a cuadrar. No siempre se salva, pero en este caso sí.
Cómo mide el aire
El caudalímetro está entre el filtro de aire y el turbo o la admisión. Dentro lleva un elemento calentado: el aire que pasa lo enfría y el sensor calcula cuánto aire entra según la energía que necesita para mantener su temperatura. Es un sistema preciso y rápido, pero muy sensible a la suciedad, al aceite y a cualquier entrada de aire que no pase por él.
Por qué el polvo de la llanura importa
La zona de Albacete es seca y ventosa, con mucho polvo en suspensión en verano y caminos agrícolas por los que circulan coches, furgonetas y vehículos de trabajo. El filtro de aire es la barrera, y cuando se satura o no asienta bien en su caja, el sensor empieza a ensuciarse. Por eso aquí conviene revisar el filtro de aire con más frecuencia que en una zona húmeda, sobre todo si sales a menudo del asfalto.
Lo que comprobamos además del sensor
- Manguitos entre el caudalímetro y el turbo. Un manguito agrietado mete aire sin medir y en un motor turbo provoca fugas de presión.
- Válvula EGR. Si se queda abierta, el motor recibe gases de escape en lugar de aire fresco y el caudal medido baja.
- Sensor de presión del turbo, que trabaja en equipo con el caudalímetro.
- Respiradero del cárter, que puede mandar vapores de aceite hacia la admisión.
Qué pasa si no se arregla
Un caudalímetro que mide mal hace que el motor queme peor. En gasolina sube el consumo y sufre el catalizador. En diésel aumenta el hollín y el filtro de partículas se colmata antes. Es una avería pequeña que puede arrastrar a otras más serias.
El coste depende del modelo y del estado; pide presupuesto sin compromiso en contacto. Si tu diésel también avisa del filtro, consulta la página del DPF.