Guía completa
Reparable, dudoso o para cambiar
No todas las llantas dañadas tienen el mismo destino. Cuando nos traes una, lo primero que hacemos es clasificar el daño en una de estas tres categorías. Así sabes desde el principio qué esperar.
Reparable sin dudas
- Rozaduras de bordillo en el borde exterior, aunque sean profundas, siempre que no afecten a la estructura.
- Pintura o barniz levantado por la corrosión superficial.
- Arañazos y marcas de piedras en los radios.
- Cambio de color o renovación completa del acabado.
En estos casos la llanta es estructuralmente sana y el trabajo es estético. Lijamos, rellenamos, pintamos y barnizamos para que quede uniforme.
Dudoso, hay que medir
- Una llanta que vibra después de un bache fuerte.
- Una rueda que pierde aire poco a poco sin pinchazo visible.
- Corrosión en la zona donde asienta el neumático.
Aquí desmontamos el neumático y comprobamos la llanta en la equilibradora para ver si gira con salto. Una deformación ligera en el borde interior a veces puede corregirse con seguridad; una más seria, no. La corrosión en el asiento se limpia y se trata para que el neumático vuelva a cerrar bien.
Para cambiar
- Grietas, por pequeñas que sean, sobre todo en radios o en el borde interior.
- Deformaciones grandes tras un golpe fuerte.
- Reparaciones anteriores con soldadura en zonas estructurales.
Una llanta agrietada es un riesgo real a velocidad de autovía. Aunque se pudiera disimular, no lo recomendamos. Te lo diremos con claridad y te enseñaremos dónde está el daño.
Por qué en Albacete vemos tantas llantas dañadas
Las causas son variadas. En la ciudad, los bordillos altos de algunas calles y los aparcamientos ajustados son los principales culpables de las rozaduras. Fuera, los caminos agrícolas con piedras sueltas y baches golpean las llantas por su borde interior, donde no se ve el daño a simple vista. Y en los trayectos largos por la A-31 o la A-30, cualquier llanta ligeramente doblada se traduce en una vibración molesta en el volante.
El clima también influye. La humedad de las heladas de invierno ataca la pintura si ya tenía alguna rozadura. Una vez el agua entra bajo el barniz, la corrosión avanza en forma de burbujas y escamas.
Acabados y lo que implican
Las llantas pintadas de un solo color son las más sencillas de recuperar. Las bicolor, con la cara pulida y el fondo pintado, requieren más pasos. Las diamantadas, con su característico brillo mecanizado, necesitan un proceso específico para recuperar el acabado original. Te explicamos el resultado que puedes esperar con cada una antes de empezar.
Un consejo para después: lava las llantas con un producto suave y una esponja dedicada, no con el mismo cepillo de la carrocería. El polvo de freno y la tierra seca de los caminos son abrasivos, y frotarlos en seco acaba rayando el barniz nuevo antes de tiempo.
Antes de devolvértela
Montamos el neumático con cuidado de no rayar la llanta recién pintada, revisamos el sensor de presión si lo lleva y equilibramos la rueda. Si notas vibraciones en general, tal vez interese también un equilibrado de las cuatro ruedas.